sábado, 27 de junio de 2009

El día en que el Sol no quiso marcharse

Anochece en París. El Sol quiere abandonar Sacré Coeur pero no puede.
Incontables escalones separan Sacré Coeur de París y la ciudad se ve lejos, muy lejos, a cada instante, París esta más distante.
Pero hoy los escalones no están. Hay personas. Tantas personas que no hay escalones.
París oscurece y en la cima, Sacré Coeur brilla. La magia se percibe en el aire.
Bailes de flamenco, tambores, guitarras.
No woman don't cry, Stand by me, flashes, risas, aplausos.
Alemanes, españoles, chinos, italianos, franceses y quizás algún que otro argentino.
Gente grande, gente joven.
Rubios, negros, orientales.
Todos distintos. Todos iguales.
Todos comparten una cerveza, una foto, una sonrisa, una canción. Un momento.
Todos son uno, y uno son todos.
Cada momento es más intenso, cada instante es perfecto.
Entonces el sol decide que no puede marcharse, y el tiempo se detiene.
Desde la cima París se ve lejos, muy lejos.
Y el atardecer en Sacré Coeur no termina nunca.

Sacré Coeur, París, 30 de Mayo de 2009
Dany