Era de noche. Era lo único que tenia claro. Si alguien le hubiera preguntado que hora era, su respuesta como siempre hubiese sido imprecisa. Era tan tarde que hasta las estrellas se habían marchado. Era en ese tiempo indefinido que separa la noche del día. La una? Las dos? Quizás las tres de la madrugada? Al final de cuentas, que importaba?
Las calles estaban desiertas. Hacia varias horas que llovía intensamente y la ciudad lo empezaba a sentir. Un viento nervioso sin dar explicaciones hacia temblar los árboles con decisión. En esas condiciones las personas preferían quedarse en sus casas. El no.
Estaba cansado. Como tantas otras veces manejaba con destino incierto. Era uno de uno de esos momentos donde se dejaba llevar por la vida, intentando evadir una realidad que caprichosamente rechazaba.
Los vidrios del auto empañados aumentaban esa sensación de aislamiento que lo albergaba. No se molestaba demasiado en limpiarlos, se sentía bien así.
Mientras aceleraba por el asfalto mojado se preguntó si estaba escapando lo más lejos posible de un pasado que lo atormentaba o estaba presuroso de llegar a un futuro más prometedor. Desconocia la respuesta.
En algún momento de su andar errante, su mente decidió seguir su propio camino. El auto lo transportaba físicamente hacia algún lugar de la ciudad, mientras sus pensamientos viajaban en otro sentido y dirección, de la única manera que se puede llegar a ciertos lugares .
Súbitamente se detuvo. No podía creer donde se encontraba. Aturdido por lo que estaba viendo, apagó el motor y se bajó. Se quedó bajo la lluvia perplejo. Se estaba empapando pero no le importaba, su cabeza estaba en otro lado.
Nunca pudo determinar si fue el azar, casualidad o causalidad, el hecho fue que cuerpo y mente se reencontraron en el mismo espacio pero no en el mismo tiempo.
Hacia diez años que no pisaba esa esquina. Hacia diez años su vida había cambiado drásticamente cuando abandono ese lugar. Fue la ultima vez que la había visto y luego todo se derrumbó.
Desesperado miró en todas direcciones buscando a esa persona que lo había marcado. Pero no estaba.Todo eso era parte del pasado, esta vez su mente le había jugado una mala pasada.
Resignado se dirigió al auto. El frio y la lluvia se hacían sentir en su cuerpo. Las manos le temblaban. Recién al tercer intento pudo colocar la llave en la cerradura y abrir la puerta. Cuando estaba por subir, alguien tocó su hombro.
Te estaba esperando - dijo ella y sonrió.
Génesis
Hace 17 años
1 comentario:
Me encanta como escribís. Seguramente se parece al estilo que yo elegiría (y que de hecho elegí muchas veces en las que no había mejor oído ni consejero que una hoja en blanco).
Esa forma misteriosa de expresar lo que nos pasa y que no le contaríamos a nadie. Sólo entendería alguna persona que se sienta identificada, que capte el mensaje.
También es una manera de que el final de los cuentos sea el que deseamos, pudiendo cambiar la realidad por una vida paralela y sin que nadie se entere.
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