miércoles, 26 de noviembre de 2008

La herida (dedicado a Fer)

Mira el despertador nuevamente. Son las tres y cuarto de la mañana. Cierra los ojos pero solo por un instante. Lentamente, gira su cabeza hacia el otro lado de la cama, su mujer duerme placidamente, ignorando lo que le pasaba.
Vuelve a girar la cabeza y mira el despertador, solo pasaron tres minutos. Hace varias horas que esta intentando conciliar el sueño pero no puede.

Por enésima vez intenta encontrarle una explicación a lo que sucedió pero nuevamente no la encuentra. No hay justificativo ni paliativo que lo haga sentir mejor.

Decide retroceder aun mas. Recuerda la noche anterior. También le había costado dormir, pero era distinto, diametralmente. Esa noche, la ansiedad lo había invadido de tal forma que ocupaba un lugar mas en su cama. El evento que tanto esperaba estaba próximo, y sus expectativas eran tan altas como su confianza. Estaba convencido que el final del dia lo encontraría triunfante, como tantas otras veces, pero esta vez las cosas fueron distintas. Esta vez no.

El recuerdo lo lastima por dentro. El dolor se expande irremediablemente, se intensifica sin concesiones. Una lagrima desciende lentamente por su mejilla hasta desaparecer en la almohada. Y luego otra, y quizás otra y otra mas, hasta humedecerla completamente. Sabe que mañana las lagrimas se habrán secado, en cambio la herida seguirá abierta.

Después de un rato el sueño finalmente lo encuentra.
Estaba pensando en la cicatriz.
La cicatriz que lo acompañara por siempre.

1 comentario:

LAU dijo...

la cicatriz... es la resignación de la herida.